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Voto de la cólera

"Ahora no fue el voto del desprecio, fue el voto de la cólera, sobre todo contra el actual Congreso, por todas las trapacerías que ha hecho".

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Columna de Richard Arce.
Fecha actualización:
21/04/2026 - 07:11
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Viajo mucho por nuestro país por temas laborales, en especial por los Andes y el sur, así que permanentemente tengo diálogos muy interesantes con ciudadanos de a pie, pero también con dirigentes sociales. Eso me permite tener una abstracción de la realidad nacional muy interesante, que siento el deber de compartirla, para buscar entendernos y ver las complejidades sociales que tiene el Perú. Además, muchas personas de mi entorno profesional y hasta amical me han estado preguntando: ¿Por qué los peruanos votamos de esta manera? ¿No hay memoria o es que no aprendemos de los errores del pasado?

También me preguntaban por qué votaron en el sur por Belmont o por qué Juntos el Perú y Roberto Sánchez han logrado el primer lugar en votos en el sur andino; así que esta columna voy a dedicarla a comentarles una hipótesis que tiene mucho asidero con lo que está sucediendo hoy en día con nuestro país.

El voto de JP y de Belmont, y puedo sumar el de Álvarez, es el voto de la rabia, de la cólera y rechazo a la clase política actual; la gente está harta de los políticos actuales y, al no tener una opción real que los motive o ilusione con el cambio, buscan un escape a esa cólera y lo expresan a través de su voto, como muestra de su desprecio con la clase política actual que nos gobierna. Me podría atrever a afirmar que la gente no votó por Sánchez, votó con rabia; le llamo “el voto de la cólera” y por eso es que tampoco simpatizaban con Belmont, votaban lo que representaba Belmont, porque la mayoría ni siquiera conocía sus antecedentes.

Para sustentar esta apreciación, debemos recordar la elección del congreso transitorio a inicios del 2020, cuando empezaba la pandemia; la gente votó abrumadoramente por los israelitas, no porque simpatizaban con ellos y mucho menos comulgaban con sus ideas; fue una expresión de un voto del desprecio en ese momento también a la clase política. Ahora no fue el voto del desprecio, fue el voto de la cólera, sobre todo contra el actual Congreso, por todas las trapacerías que ha hecho.

Pero repreguntan: ¿Sánchez es parte del pacto mafioso y entonces? Ahí recae la responsabilidad en la izquierda, que se fragmentó en estas elecciones y, entre los que quedaron, Sánchez tenía también el voto identitario y racial, que jugaba en contra de López-Chau, que finalmente perdió el espacio que en un principio había ganado. En el sur, una vez más, hay un voto cerrado por una opción antisistema; ahí le ayuda a JP la reivindicación de Pedro Castillo y hasta el apoyo de Antauro (1º parte).

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