En medio de la podredumbre, reafirmarte en tu esencia, sentir que tu alma logró sobrevivir a tanta porquería y seguir entusiasmándote por las mismas aspiraciones de libertad, justicia y belleza, es un segundo aire que ya en más de la mitad de camino, pasados los 50 años, es precisamente lo que necesitas para seguir con la misma fuerza e ilusión.