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Verbos mal usados

El idioma, lo sabemos, cambia siempre, pero eso no significa que esas transformaciones deban ser arbitrarias o caóticas o producto del desconocimiento.

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vakjo
Camilo Torres: "Vallejo inició una nueva forma de escribir poesía".
Fecha actualización:
22/01/2026 - 07:05
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Es curioso el uso que actualmente se les da a algunos verbos. Parece, por ejemplo, que hay un rechazo a los verbos pronominales, o a su forma tradicional. Estos requieren un pronombre, a menos que tengan un objeto directo. “Esta película se estrenó”; no “esta película estrenó”. Con OD tendríamos un sujeto que estrena algo: “El productor estrenó la película hace poco”. Lo mismo con “iniciarse”: “La carrera se inició puntualmente”; con OD: “Vallejo inició una nueva forma de escribir poesía”. En el caso de “iniciarse” la confusión viene de “empezar”, que no es pronominal y no necesita el pronombre. Encontramos este error en el título “Batman inicia”, que sería correcto si fuera “Batman empieza” o si tuviera un OD: “Batman inicia X (algo)”. ¿Significa que los verbos pronominales han empezado una mutación irreversible? El idioma, lo sabemos, cambia siempre, pero eso no significa que esas transformaciones deban ser arbitrarias o caóticas o producto del desconocimiento.

Otro verbo mal empleado en nuestro medio es “mencionar”. Su significado es “hacer mención de alguien o algo”. En las clases en la universidad los estudiantes me suelen decir: “Profesor, usted mencionó que la Revolución francesa degeneró en una masacre”. No, yo no lo mencioné. Lo afirmé, que no es lo mismo. En cambio, mencioné, incidentalmente, de pasada, que en 1789 los románticos ingleses se entusiasmaron por poco tiempo con ese proyecto político. Como se ve, es muy distinto afirmar, comunicar o proclamar algo de solo mencionarlo. “¿Usted menciona que su nombre es Camilo Torres?” No, señorita, no lo menciono; lo afirmo.

Aún más problemáticos son los verbos producidos a partir de sustantivos. Tenemos “apertura” y tenemos el verbo “abrir”. No existe el verbo “aperturar” ni es necesario. En realidad es tan absurdo, según me enseñó un profesor, como un imaginario “cerradurar”. ¿Yo cerraduro, tú cerraduras, él cerradura, nosotros cerraduramos? Pues así suenan expresiones como “aperturar una cuenta bancaria”. No, lector, no “cerraduras” la puerta; la cierras. Tampoco “aperturas” una actividad institucional; la inauguras.

Recientemente, la RAE, que justifica su existencia con el mero registro del uso, ha incorporado nuevos verbos: escalar (con el significado de “incrementarse, aumentar”), empatizar y otros cuyo origen (a pesar de la etimología) es la academia estadounidense, paradigma de nuestros intelectuales.

 

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