A Merino no se le ocurrió mejor idea que citar al ministro de Cultura, a la vez que tildó de irresponsable a la Embajada de España por apoyar la exposición, pues dice que es inaceptable que se mencione que las movilizaciones se realizaron para “recuperar la democracia”. Con ello demuestra que no ha aprendido nada. Como en el pasado, cuando Donayre terruqueó al LUM, otros buscaron deslegitimar la obra La Cautiva y unos cuantos pretendieron boicotear el documental La revolución y la tierra, las críticas desmesuradas harán que la exposición La generación del bicentenario en marcha sea un éxito. Los intentos de censura siempre generan el efecto contrario: más público.