Como todo gran artista, Stanley Kubrick fue un crítico muy incisivo. Frederic Raphael, guionista de Ojos bien abiertos, cuenta en sus memorias que el cineasta estaba interesado en filmar una película sobre el Holocausto, pues, según él, no existía ninguna. Raphael le replicó que existía La lista de Schindler y entonces Kubrick formuló una lectura devastadora: la cinta de Spielberg tiene como tema un triunfo y el Holocausto es un fracaso, el gran fracaso de la civilización occidental y moderna. El testimonio de Raphael, en su libro Ojos bien abiertos, ha sido muy criticado por la familia y los colaboradores de Kubrick, pero es verosímil, pues concuerda con otros juicios suyos. A Spielberg, por su parte, nunca le gustó El resplandor.
Kubrick fue duramente cuestionado por la complejidad de 2001. Una Odisea del espacio, y por su final tan abierto a las interpretaciones. Respondió que una película debería ser como una obra musical, que suscita emociones complejas y que sigue resonando en la memoria, antes que una serie de diálogos filmados. Por supuesto, al igual que en el caso de la música, era inadecuado preguntarse qué significa una película. Pero además, y esto lo señala Terry Gilliam claramente en una entrevista, para Kubrick el arte debe destacar por las preguntas que abre antes que por las respuestas que regala. Los espectadores de La lista de Schindler salen del cine contentos y sin preguntas incómodas; los de Naranja mecánica o 2001 o El resplandor tienen muchas interrogantes éticas, políticas o estéticas. En cierto sentido la vida de una película de Kubrick se prolonga (¿o recién empieza?) cuando uno termina de verla.
Los críticos de 2001 objetaron que no quedaba claro que unos personajes iban a la Luna. Kubrick reunió un grupo de niños, les proyectó la escena y les preguntó a dónde se dirigían. Respondieron: “¡A la Luna!”. Cuando les preguntó cómo lo sabían, la respuesta fue contundente: porque habían visto la Luna en la pantalla. Kubrick denunció entonces que los críticos iban al cine a escuchar diálogos en vez de ver las imágenes que los niños sí habían percibido. El 18 de julio se reestrenará a nivel mundial Barry Lyndon por su aniversario número 50. ¿Llegará a las salas peruanas? Recordemos que eso no ocurrió cuando hace unos años se reestrenó 2001, acaso la mejor película de la historia y ciertamente la más ambiciosa.
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