Como se recordará, en enero de 2019, esta descomunal inundación destruyó 245 viviendas y amenazó gravemente la salud de los habitantes del que es el distrito más poblado de Lima, que quedó expuesto al nauseabundo olor y proximidad de las aguas servidas y sin agua potable por varios días, en los que mientras se reparaba un sector de tuberías, volvían a reportarse desbordes y forados en otros tramos de los ductos, hasta que finalmente las aguas se contuvieron, al menos de manera provisional.