Las últimas liberaciones de personajes sentenciados por delitos graves —violaciones a derechos humanos—, ejecutadas desde el Tribunal Constitucional, confirman la intencionalidad de su composición, que se armó desde este Congreso de impresentables con el objetivo de tener un grupo de magistrados a la medida de los intereses del pacto mafioso que nos gobierna. Por eso no es de extrañar que emitan resoluciones direccionadas y, lo más grave, en la mayoría de casos son en contra del ordenamiento jurídico o buscándole una interpretación antojadiza a la ley.
Enumeremos los casos de personajes con poder político o allegados a ese poder del pacto mafioso que han logrado su libertad, después de estar condenados o con procesos judiciales en marcha, que seguro terminaban con sentencia condenatoria. Empecemos con Keiko Fujimori, que estaba en pleno proceso judicial, sabiendo que la ley establece claramente que la intervención del TC solo se daría una vez que hayan agotado todas las instancias judiciales, siempre y cuando se tenga una sentencia consentida.
A este TC le importó un bledo la ley y, de manera irregular, intervino en el proceso judicial y la ha liberado de la investigación fiscal y del propio proceso judicial con una artimaña legal que puede ser un precedente para salvar a otros delincuentes del largo brazo de la ley.
Esto sin contar el caso de Alberto Fujimori, que también tuvo la gracia del TC para obtener su libertad, cuando todavía tenía que cumplir su condena por corrupción y por el asesinato de civiles, de los casos Barrios Altos y La Cantuta. Como muestra del desprecio por la ley y burlándose de las víctimas, hasta se le repuso la pensión presidencial, eso que nunca pagó la reparación civil al Estado, ni a las víctimas. Que quede claro, que nunca fue absuelto, solo se le otorgó una gracia que jamás lo eximiría de las culpas; esto para evitar cualquier correlato malintencionado que pretenda blanquear sus delitos.
Otro beneficiado del TC es Rivera Lazo, el militar sentenciado por los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta; sale de prisión por otra bendita resolución exprés del TC que hace la interpretación antojadiza del tiempo que está en cárcel. Hoy los afiebrados negacionistas de estos hechos luctuosos tratan de construir la narrativa de que él salió porque injustamente purgó cárcel, lo cual es absolutamente falso; hoy celebran porque se viene también la liberación del temible grupo Colina por este TC.
El último beneficiado de estas “interpretaciones auténticas” es Urresti que, después de estar tres años en cárcel, es liberado por otra resolución del TC en apego a la ley del Congreso que busca impunidad para estos crímenes execrables y que Rospigliosi defiende fervorosamente, negándose a sí mismo después de haber denunciado por década estos crímenes.
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