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Reducir palabras para incrementar denuncias


“La conciencia sobre las conductas que constituyen hostigamiento sexual se ha incrementado en los últimos años”. 

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"La conciencia sobre las conductas que constituyen hostigamiento sexual se ha incrementado en los últimos años".
Fecha actualización:
19/01/2025 - 07:00
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El último informe de Espacios Laborales Sin Acoso (ELSA 2024) presenta un benchmark sobre la situación del acoso sexual laboral a nivel nacional y Latinoamérica. Si bien hay un pequeño avance en términos de incidencia, la cual se reduce ligeramente en Perú, el acoso sexual continúa siendo un fenómeno que afecta severamente la salud emocional de las personas e incluso de las organizaciones, pues genera —entre otros— ansiedad, estrés y afectación del bienestar, así como un detrimento en la productividad.

La conciencia sobre las conductas que constituyen hostigamiento sexual se ha incrementado en los últimos años. No obstante, es preocupante constatar que aún existen situaciones que son normalizadas en el entorno laboral, como por ejemplo, los comentarios sobre la apariencia física o la orientación sexual, así como los comentarios sexuales o sexistas, los cuales no son identificados como acoso por más del 50% de personas.

Otro dato alarmante revelado por el estudio ELSA se relaciona con la denuncia. Solo un pequeño porcentaje de personas que han sido acosadas presenta denuncias formales, y los números se reducen aún más cuando se trata de poblaciones vulnerables, como mujeres o miembros de la comunidad LGTBIQ+. Peor aún, casi el 20% de personas afectadas prefiere no denunciar por consideraciones con el acosador y 60% de participantes en el estudio considera que es exagerado poner una denuncia.

Estos últimos datos resultan particularmente frustrantes, pero son una realidad a la que debemos prestar atención. A pesar de los avances regulatorios y los esfuerzos de sensibilización, en la práctica es muy común ver que las víctimas de hostigamiento sienten culpa por utilizar medidas tan drásticas como una “denuncia” y consideran que calificar a alguien como “acosador” es demasiado drástico. Esto se agrava aún más cuando otros compañeros de trabajo normalizan o minimizan los actos que constituyen hostigamiento, y refuerzan la idea de que lo que ocurre “no está bien, pero no es para tanto”. Lo cierto es que estos términos no solo son aún muy difíciles de asimilar en muchos ámbitos, sino que parecen estar siendo incluso una barrera para hacer visible y evidente el problema.

Una posible solución podría estar en moderar un poco el lenguaje, de manera que no resulte tan intimidante para las víctimas y no genere una carga emocional tan pesada. Así, podríamos hablar de “reportar” o “informar”, en lugar de “denunciar”, y podríamos tener “comités de conducta y prevención” en lugar de “comités de intervención frente al hostigamiento sexual”. Aunque no es el camino ideal, tal vez sea necesario dar un paso hacia atrás para poder dar dos hacia adelante.

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