Desde esta columna hemos venido alertando al país, y sobre todo al Gobierno, sobre la situación de la conflictividad social que se venía gestando en el Corredor Minero, en especial en torno al proyecto minero Las Bambas. Desde febrero que le hemos dedicado varias columnas explicando un poco la problemática y las demandas sociales de las comunidades campesinas, que no solo han bloqueado la carretera, pues ya se han presentado conatos de enfrentamiento que a lo único que llevan es a seguir tensando y desgastando la relación entre empresa minera y comunidades.