Por ejemplo, un 61% se opone a que haya más personas homosexuales, trans, y bisexuales en televisión, cine y publicidad. Es una respuesta lamentable y muy relacionada con la hipocresía que existe hacia este tema porque si bien se reconoce que son discriminadas, por otro lado no apoyan que sean visibles. Una aceptación a medias no es aceptación, y probablemente esté muy inspirada en la lección homofóbica interiorizada dentro de la sociedad que se sustenta en estos dichos: “se perdona el pecado y no el escándalo” o “lo que hagan en cuatro paredes es su vida privada”, que no son más que discursos denigrantes con falsa apariencia misericordiosa, pero que en realidad pretenden que las personas LGBT+ vuelvan al clóset, vivan con culpa, miedo y no se expresen públicamente.