Elías Ahuja, natural de Cádiz, marchó con 17 años a Boston a principios del siglo XX para formarse. Hizo fortuna en Estados Unidos y Chile. Como si de un “indiano” se tratara (el término se suele aplicar a los asturianos y cántabros que hicieron las Américas), volvió a España para iniciar su trabajo filantrópico. Fundó la Beneficencia Elías Ahuja. Su lema: ayudar a los necesitados sin tener en cuenta su ideología. Invirtió en obra social. Un gran hombre, en síntesis, con visión de futuro y solidario. Murió en 1951.