En el Perú, estas manifestaciones son nuevas, porque aún vivimos con los estigmas de una sociedad patriarcal y homofóbica, que no duda en manifestar su aversión. Somos una sociedad conservadora, como lo grafican las encuestas, y estamos aún a años luz, para ser más tolerantes y aceptar, por ejemplo, la identidad administrativa de las personas trans, el matrimonio igualitario y, quién sabe, la adopción de niños.