Interesantemente, las preferencias de los peruanos se ubican en el centro, aunque algo más tiradas a la derecha, con los extremos albergando una minoría ciudadana. A pesar de ello, sin embargo, son estos polos los que ejercen su hegemonía en el debate público. El centro político, que debiera ser dominante, aparece así huérfano de voceros y partidos que articulen sus mensajes con la contundencia y vehemencia requerida.