También resulta fundamental hacer lo propio en el sector energético. Nuestras reservas de gas natural han estado cayendo, sin ser repuestas, debido a la falta de inversiones en exploración. Ocurre algo más dramático con el sector petrolero, donde nuestra producción sigue por debajo de su pico y las exploraciones están prácticamente paralizadas, a pesar del gran potencial de nuestras cuencas. Si no nos apresuramos a extraer los recursos de nuestro subsuelo, corremos el riesgo de que esos depósitos se conviertan en activos varados, sin mayor valor comercial.