Las reformas económicas impuestas por los militares y los Chicago Boys, sobre todo las ensayadas después de 1982, permitieron estabilizar las cuentas fiscales, derrotar la inflación, fortalecer la competitividad e impulsar un proceso de crecimiento que permitió reducir la pobreza a los niveles más bajos del continente, aunque manteniendo una alta desigualdad. Las reformas también abordaron temas sociales como la salud, la educación y el sistema de jubilación.