En una investigación de Ariela Ruiz Caro, intitulada “El proceso de privatizaciones en el Perú durante el periodo 1991-2002" (Santiago de Chile: ILPES, 2002), se indica que, al momento de plantearse la reforma del Estado, a inicios de la década de los noventa, las empresas públicas atravesaban una crisis que excedía el plano financiero y de gestión, ya que su accionar estaba deslegitimado por la sociedad. Por ese motivo, existía un consenso generalizado en relación a que la transferencia de las empresas públicas al sector privado constituiría la forma de acabar con el déficit fiscal, la hiperinflación, el exceso de burocracia, y la falta de productividad. Además, sería el medio necesario para equilibrar las cuentas externas y acceder nuevamente a los créditos internacionales (p. 18). Y es que, como bien sentencia Ariela Ruiz, hubo un hecho incontrovertible: las empresas públicas en el Perú a fines de la década de los ochenta registraban desbalances alarmantes en sus operaciones (p. 19).