Una de las medidas más comunes que las personas toman es evitar salir a comprar en la noche. Esta decisión, impulsada por razones de seguridad, sugiere una sensación de vulnerabilidad que afecta los horarios de adquisición de los individuos. La necesidad de asegurar la integridad personal puede tener un efecto significativo en la economía local, ya que los negocios pueden ver reducida su clientela en determinadas horas del día. Además, se observa una tendencia a portar una cantidad mínima de efectivo para disminuir el riesgo en caso de robo o extravío.