Durante 2022, el incremento de la inflación se explicó, principalmente, por choques de oferta que afectaron los precios de los alimentos y los combustibles. Durante el primer trimestre del año pasado, la inflación, que ya venía subiendo desde la segunda mitad de 2021 por la reapertura de las economías y rápida recuperación de la demanda luego del COVID-19, se aceleró aún más por la invasión de Rusia a Ucrania. Al inicio de este conflicto se observaron fuertes elevaciones de los precios de granos y cereales como trigo y maíz, los que se usan como insumos para la producción de alimentos elaborados como harinas, fideos, pan y en la cadena de productos avícolas. También se registraron aumentos significativos en las cotizaciones internacionales de los combustibles que, finalmente, se transmitieron sobre los precios locales de gasolinas y gas.