Eso es lo que constituye este gobierno. Un gobierno ausente, sin decisión ni impulso, y un presidente que no alienta inversiones ni lucha por atraer capitales que huyen de Europa, de Estados Unidos y de otras latitudes en busca de espacios más agradables, no va a lograr reducir la desigualdad y tampoco mantener los ritmos altos de disminución de la pobreza. Humala mostró su desazón, en una reciente entrevista, acerca de la incapacidad del Estado para adoptar decisiones por la enorme cantidad de trabas burocráticas. Pero olvida que, siendo él el jefe de Estado, y teniendo constitucionalmente la potestad de emitir normas como decretos supremos o decretos de urgencia, y en su momento decretos legislativos, le corresponde desbloquear los obstáculos burocráticos, que incluso las propias leyes de contrataciones y adquisiciones del Estado le permiten, mediante procesos acelerados de selección bajo controles previos de la Contraloría.