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No son penalistas…

"Y lo más curioso es que en estos temas clamorosos, nadie hace nada. Ni la Fiscalía de la Nación —quizá porque no la ve— o la Corte Suprema, seguramente porque no le interesa".

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Columna de Domingo García Belaunde.
Fecha actualización:
13/01/2026 - 07:00
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En los últimos tiempos, el Tribunal Constitucional se ha convertido en un referente del garantismo constitucional, ante la deserción, miopía o incomprensión de jueces y fiscales. Y esto se ve, por ejemplo, en un caso notorio, por no decir grotesco, como es el caso Cocteles. Aquí se mostraron exquisiteces de orden penal, que terminaron por avasallar derechos fundamentales, entre ellos uno fundamental, como es el del plazo razonable.

Y lo más curioso es que en estos temas clamorosos, nadie hace nada. Ni la Fiscalía de la Nación —quizá porque no la ve— o la Corte Suprema, seguramente porque no le interesa. Y asi, entre tumbo y tumbo, se mece a los derechos fundamentales en medio del desinterés general.

Por cierto, que hay muchos que han reaccionado ante un caso notorio como fue el del prestigioso penalista Arsenio Oré Guardia, a quien prácticamente quisieron silenciar y satanizar el sagrado derecho de defensa. Y al que finalmente el Tribunal Constitucional reivindicó.

Pero lo más curioso es que los fiscales autores de estos estropicios no han tenido mayor reacción. Al parecer no les entran balas, pues a manera de defensa han justificado sus decisiones escudándose en el hecho de que los magistrados del TC “no son penalistas”. Así como lo oyen. O sea, las “penalistas” hacen barbaridades y los que no lo son, les enmiendan la plana.

Pero… ¿es cierto esto?

Lo que hay que tener en cuenta no solo es que el derecho se ha constitucionalizado —lo comprobó el gran Louis Favoreu en los sesenta del siglo pasado— sino que adicionalmente, tanto lo penal como lo procesal penal, encuentran su fundamento en la Constitución y no al revés y eso lo dicen los tratadistas más conocidos en nuestro medio (Jiménez de Asúa, Maggiore, Soler, Maeir, Zaffaroni). Por lo tanto, ignorar la Constitución desde una supuesta autonomía del derecho penal y procesal penal, no pasa de ser un despropósito. Pero de esto no se dan cuenta los fiscales y muchas veces los jueces. Lo cual es claro síntoma del nivel de descomposición en que se encuentran ambas instituciones. Realmente, una lástima…

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