¡No seas opa! es la expresión que utilizó Dina Boluarte en una alocución en una actividad pública en Chalhuanca, al referirse al gobernador regional de Apurímac, en alusión a que él debería aprovechar que ella está en el cargo y es apurimeña y, por tanto, puede tener trato preferencial del Gobierno central para la aprobación de los proyectos de inversión.
La frase es muy dura en realidad y me permite explicarles, porque es también propia del argot popular en la zona andina del sur; opa es un vocablo quechua que literalmente significa zonzo, tonto, ingenuo, bobo; aunque su traducción depende mucho del contexto, porque justamente algo que caracteriza al quechua es la importancia del contexto y la entonación que se hace al expresar una frase o una palabra; por eso, paso a explicarles ahora para entender la lógica del mensaje de la presidenta.
Lo primero, no es una palabra apropiada, es despectiva, no puede ser expresada por la propia presidenta. Si quería llamarle la atención, el quechua es muy rico en sus frases para los mensajes que se quieran dar. Pero regresando a la expresión, la primera acepción que se puede hacer de lo dicho, es que al parecer para Boluarte el Estado es una chacra y ella cree que tiene el poder absoluto para disponer de los presupuestos y direccionarlos en función de sus intereses. Esta frase es una confirmación de la tesis fiscal de los Rolex y su ‘wayki’ (sic) Oscorima, del delito que habría cometido al recibir una prebenda y estar disponiendo de los recursos públicos para favorecer a su allegado.
Lo segundo, es que Boluarte hace ofrecimientos inconstitucionales y que lindan con el delito, porque no puede estar ofreciendo un trato preferencial a un pueblo en desmedro de las otras regiones, parece que no entendió que su rol de jefa de Gobierno es cautelar los bienes y recursos y que es la primera llamada a cumplir la ley escrupulosamente.
Esto demuestra las imperfecciones del sistema, porque genera una excesiva centralización de los recursos públicos en el Ejecutivo, que le otorga un poder infinito al tener la discrecionalidad para el uso de los presupuestos. Ahora podemos entender por qué su ministro de Economía está pintado y el déficit de 2024 bordeó el 4%.