Diciembre es un mes especial para muchos de los peruanos. Los católicos conmemoramos el nacimiento de Jesús en un humilde pesebre, mientras los judíos conmemoran la rededicación del Segundo Templo de Jerusalén y la victoria de los macabeos sobre el Imperio seléucida. En ambos casos, es un momento para mostrar a las personas que queremos nuestro afecto a través de obsequios. Unos bajo un árbol de Navidad y los otros durante ocho días encendiendo velas en una janukiá (candelabro de nueve brazos), a la que se añade una vela cada noche.
Usualmente, en estas fechas nos preguntamos qué podemos regalar, lo cual se nos puede complicar en algunas oportunidades. Antes de comprar el regalo, trate de recordar si esa persona tiene alguna condición conocida para evitar obsequiarle un regalo que no sea el más conveniente. Por ejemplo, si esa persona padece de diabetes, una caja de chocolates no es la mejor alternativa. Si ese familiar tiene migraña, debemos tener también algunas consideraciones.
Es conocido que los pacientes con migraña presentan algunos disparadores de sus episodios no relacionados con las hormonas (como ocurre en algunos casos en las mujeres), el conocido estrés o la falta de sueño, por dar algunos ejemplos.
Existen otros disparadores, como los olores o algunos alimentos, y es bueno detenernos un instante para recapacitar sobre ello. Los olores son disparadores frecuentes para algunos pacientes con migraña, de los cuales muchas veces uno no es consciente. Por ejemplo, si piensan regalar un perfume, este no debe ser de un olor muy intenso, pues puede ser incómodo para el regalado.
Algo parecido ocurre si está pensando obsequiar unas bonitas y decorativas velas. Busque aquellas con delicados detalles, pero tratando de que no tengan un aroma intenso o penetrante. Pueden en muchos casos ser molestos. Lo mismo aplica para cremas de cuerpo y manos. Mejor son las de olor neutro y en algunos casos olor a lavanda.
Si bien no todos tienen como disparador el alcohol, recuerde que el vino tinto es uno de los disparadores por alcohol más frecuentes. Pero cada paciente es único y, por ello, no se puede generalizar.
Creo que el mejor consejo que puedo darles es preguntarle a esa persona qué es lo que necesita, ¡así el regalo será gustosamente bienvenido y su dinero, mejor invertido!
Quiero aprovechar esta columna para desearles a todos ustedes unas felices fiestas en unión familiar.