Este periodo 2021-2026 cierra el ciclo del Congreso unicameral. Es muy posible que concluya con el mayor número de leyes aprobadas por periodo legislativo desde 2001. Faltando más de un año, el número ya se acerca a las mil leyes que marcaron el periodo de 2001-2006. Evidentemente, el parámetro para analizar las leyes no es cuantitativo, sino cualitativo. El principal indicador para evaluar una ley debe ser siempre su capacidad para dar un marco normativo adecuado que permita solucionar problemas públicos. El objetivo de la intervención del legislador siempre debe orientarse a facilitar la vida de los ciudadanos y proponer políticas públicas eficaces.
Las leyes requieren de procesos de estudio y deliberación pública que respalden la voluntad política que las impulsa. La mala costumbre de medir la efectividad de los congresos por el número de leyes debe contrastarse con el principio de la seguridad jurídica que implica un nivel razonable de previsibilidad.
La función legislativa estará a cargo del Congreso bicameral —senadores y diputados— que elegiremos en abril, con un claro predominio del Senado. Los senadores no tendrán la posibilidad de presentar proyectos de ley, pues esa es una competencia que los diputados compartirán con el Ejecutivo y órganos constitucionales autónomos, entre otros, como hasta ahora. Sin embargo, el Senado sí podrá aprobar lo enviado por la Cámara de Diputados, modificarlo íntegramente o enviarlo al archivo.
A diferencia de lo que ocurre en otros países, en caso de manifiesto desacuerdo entre ambas cámaras no se consultará nuevamente a los diputados. Una vez que el Senado apruebe, la autógrafa será remitida al Ejecutivo, que podrá promulgarla o devolverla al Congreso con observaciones. La aprobación por insistencia requerirá de la mayoría absoluta de los votos de los miembros de cada cámara, es decir, la mitad más uno, lo que supone necesariamente un consenso entre ambas. Presumiblemente, el número de leyes aprobadas por insistencia será inferior a las cien por año, como ha ocurrido en el periodo reciente.
El próximo Senado será el principal actor legislativo. Estará compuesto por 60 personas elegidas mediante un sistema mixto. Una vez instalado, el Senado podrá tomar decisiones con el voto de menos de la mitad de sus miembros. Es decir, que podrían aprobarse leyes con menos de veinte votos. Esta posibilidad merece atención, pues podría afectar el consenso y la legitimidad de las normas que se aprueben. ¿Cómo evitarlo? En mi opinión, una alternativa es establecer mayorías calificadas en caso de desacuerdo entre cámaras, como ocurre en los casos en que la Constitución exige de mayorías específicas, como la aprobación de leyes orgánicas o la ley de presupuesto.
Aprovecha la NUEVA EXPERIENCIA, recibe por correo y por Whatsapp nuestro periódico digital enriquecido. Perú21 ePaper.
VIDEO RECOMENDADO: