Asimismo, es positivo que se descubra cuáles son los verdaderos principios y convicciones de Mendoza, porque parece que, para ella, la democracia es subjetiva al gobernante de turno, los DD.HH. solo son de quienes la apoyan y la lucha contra la corrupción se aplica para sus adversarios, no para sus aliados. Al final, la cara joven de la izquierda resultó ser un discurso bonito que oculta antiguas ideas autoritarias y discriminatorias.