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Maduro a la cárcel, pero el socialismo (todavía) en el poder

"Para nosotros en América Latina, la situación venezolana supone un conflicto entre el autoritarismo y la libertad, la dictadura y la democracia, claro y pertinente". 

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Maduro a la cárcel, pero el socialismo (todavía) en el poder
Fecha actualización:
04/01/2026 - 13:40
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Como ahora bien se sabe, en la madrugada del sábado 3 de enero del 2026, Nicolás Maduro, narcodictador venezolano, fue capturado por las fuerzas especiales de los Estados Unidos, la conclusión de una campaña de tensión diplomática y militar entre ambos países desde hace ya varios meses. Decenas de miles de venezolanos exiliados a lo largo y ancho de nuestro hemisferio han tomado las calles de diversas ciudades para celebrar la captura de Maduro, quien se dice enfrentara un proceso judicial en la ciudad de Nueva York.

Asimismo, diversas voces de la derecha en nuestra región se han apresurado en ofrecer comunicados y unirse a la celebración de lo que pintan como la caída del régimen autoritario impuesto por Hugo Chávez sobre Venezuela hace ya casi 27 años.

Sin embargo, temo que lo que tenemos entre manos es una victoria pírrica. Se tiene que aplaudir la captura de Maduro, eso es obvio. Las voces de la izquierda internacional, desde Ciudad de México hasta Brasilia, pasando también por Bogotá y demás países suaves con el chavismo, han condenado el accionar estadounidense. Esto era de esperarse. Es de otros rincones, otrora alineados con Washington, de donde estamos viendo y escuchando reacciones a decir al menos preocupantes.

Wolfgang Ischinger, embajador de Alemania en los Estados Unidos entre el 2001 y el 2006 y en el Reino Unido entre el 2006 y el 2008, además de ex presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich, ha comparado lo hecho por Trump en Caracas con lo hecho por Putin en Kiev. El primer ministro británico Keir Starmer, líder del “socio especial” estadounidense en Europa, se ha desentendido públicamente de lo sucedido. El socialista presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha expresado su preocupación por las acciones militares estadounidenses en Caracas.

Para nosotros en América Latina, la situación venezolana supone un conflicto entre el autoritarismo y la libertad, la dictadura y la democracia, claro y pertinente. Millones de venezolanos se encuentran exiliados a lo largo y ancho de nuestro continente. Sin embargo, pese a que para nosotros es no solamente una problemática clara, pero además pertinente, lo mismo no se puede decir del resto del mundo. En el vecindario europeo, es un problema lejano y extraño, que se presta muy fácilmente a los romanticismos más adolescentes de una izquierda eternamente imberbe.

Excluyendo a la derecha de nuestra región, el apoyo y los aplausos (en mi opinión merecidos) a lo hecho por Trump contra Maduro han sido nulos. ¿Dónde deja esto al futuro político de la oposición democrática? Si es que diplomáticos de peso europeos pueden con tal facilidad comparar a Venezuela con Ucrania, ¿Dónde queda el futuro de la legitimidad internacional de Machado, Gonzalez, y demás figuras clave de la causa venezolana?

La aparente situación actual en Caracas solamente monta más dudas al respecto. Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, ha reaparecido exigiendo la libertad de Maduro e implícitamente desmintiendo a Trump y a Rubio respecto a su cooperación. Diosdado Cabello, hombre fuerte del chavismo, y Vladimir Padrino, aliado militar clave para el régimen, también se encuentran libres e ilesos. Maduro puede haberse largado, a la fuerza claro, pero la maquinaría política del chavismo sigue íntegra.

Las declaraciones del presidente de Trump, donde parece sugerir que los Estados Unidos manejaran Venezuela como un protectorado hasta que puedan garantizar una transición democrática, pese a que el PSUV sigue prácticamente intacto, pintan un escenario no solamente complicado, pero además volátil, donde los líderes de la oposición democrática enfrentaran un desafío cuesta arriba en la construcción de su legitimidad política, puesto a que no solo tendrán que luchar contra las redes, todavía presentes, del chavismo, pero además, de la acusación de ser colaboracionistas del protectorado prometido por Trump.

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