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Los últimos días de Jerí

Arriola y Tiburcio tuvieron acceso a los videos desde el mismo día del crimen, sabían lo que había pasado y puedo atreverme a asegurar que ya tenían identificado al policía responsable,

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José Jerí
Columna de Richard Arce. (Foto: Andina).
Fecha actualización:
20/10/2025 - 07:00
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Después del asesinato del cantante de hip hop Truko en la multitudinaria manifestación ciudadana en contra del Gobierno de José Jerí, la respuesta que ha tenido su Gobierno a través del ministro del Interior, Tiburcio, y del propio director general de la Policía, Arriola, ha sido deplorable y negligente. Pasaron de la negación absoluta con mentiras de todo tipo —y todavía ante el Congreso— para que después se desmintieran entre ellos mismos reconociendo públicamente que Eduardo Ruiz fue asesinado por los disparos de un agente de la Policía vestido de civil —encubierto, terna como comúnmente se les llama—.

Lo grave es que ni siquiera se dieron el trabajo de comunicar “adecuadamente” los hechos. Entiendo que lo hicieron por la presión mediática y la fuerza de la evidencia grabada en video; no había forma de negar la realidad. Arriola y Tiburcio tuvieron acceso a los videos desde el mismo día del crimen, sabían lo que había pasado y puedo atreverme a asegurar que ya tenían identificado al policía responsable, en realidad a los policías responsables. Prefirieron ocultar la información hasta que les reventó la noticia y no le quedó de otra a Arriola que confesar el delito y acusar con nombre y apellido al responsable.

Esta situación le abre otro flanco débil en el frente interno de la Policía, descalificándolo para que siga comandando la Policía Nacional. Con esa actitud, en la próxima manifestación ciudadana, no creo que algún policía acepte exponerse si sabe que al final su propio comando lo va a abandonar y lo va a delatar. Esta es la muestra de que Arriola y Tiburcio solo querían lavarse las manos como Pilatos de sus responsabilidades y muestra la precariedad del Gobierno de Jerí, que debe estar en conteo regresivo para su caída.

Las acciones han sido torpes. Querían enmendar sus responsabilidades retirando de sus cargos a tres generales, culpándolos del pésimo manejo de la seguridad en la protesta ciudadana, cuando en realidad Arriola y Tiburcio son los únicos responsables. Ambos ya deberían haber sido defenestrados como una sanción política, porque Jerí también lo sabía. No lo hace porque él es un títere más de esta tragicomedia en la que se ha convertido su Gobierno, respaldado por las mafias de la política que controlan el Congreso.

Esta lectura miope de la realidad que está viviendo el país por parte de Jerí le va a costar su gobierno, porque su precariedad se ha visto desnudada en estos primeros días de gestión y, a este paso, inexorablemente está en camino al cadalso.

 

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