Uno de los fenómenos climáticos característicos de nuestro clima son los friajes.
Vamos a empezar explicando el término: la Real Academia de la Lengua Española no lo reconoce como un término de nuestro idioma.
Lo más probable es que el origen del mismo sea una derivación del portugués friagem que, en la meteorología brasileña, alude a las olas de frío que principalmente entre otoño y primavera invaden el territorio brasileño provocando olas de frío.
Climáticamente, la selva peruana y Brasil constituyen una unidad. Durante el periodo entre marzo y diciembre unas masas de aire que tienen alta presión y que se originan del Anticiclón del Pacífico Sur, desprendiéndose de él; empujan desde el extremo sur de Sudamérica aire frío y seco en dirección hacia el norte y siempre contenidos en su flanco oeste por la Cordillera de los Andes.
Estos desplazamientos de aire frío y seco avanzan por la Patagonia, alcanzan Buenos Aires y Montevideo produciendo en casos extremos nevadas y siguen su camino, por un lado, sobre la costa de Brasil y por otro sobre Paraguay, el norte de Argentina, Bolivia y desde allí a Perú. Ha habido eventos notables que han alcanzado la Amazonía colombiana.
Nuestro subcontinente, en concreto Perú, Bolivia y Brasil, estamos ubicados en la franja tropical del planeta. Prevalece —salvo en la costa— el aire húmedo y cálido sobre la gran llanura amazónica. Pero cuando el friaje empuja su aire frío y seco desde el sur, desata lluvias que pueden ser intensas a su paso. Generalmente acompañadas de viento. Una vez recorrido el frente frío su camino hacia el norte, le tomará algunos días a la naturaleza volver a reponer el aire húmedo y cálido de nuestra selva.
En esta época del año donde el viento sopla sobre los Andes desde la Amazonía, los friajes se traducen en la costa norte del país en lluvias de trasvases, como las que tuvimos hace muy poco en Chiclayo.
Conforme avanza el calendario, los friajes terminan siendo un fenómeno principalmente amazónico.
Son extremadamente importantes para mantener los ecosistemas de la selva. De otra forma no tendríamos Amazonía, pues su regular presencia trae las ansiadas lluvias que permiten el verdor todo el año.
Es importante destacar los eventos extremos. Hemos podido observar que al ingresar un friaje por Madre de Dios —por donde siempre ingresan— hay un efecto pequeño, pero sensible de disminución de la temperatura en Ica y Lima unas 24-48 horas después. Hemos también podido observar el brutal impacto sobre las temperaturas de nuestras ciudades amazónicas. De hecho, los grandes friajes hacen bajar unos 15 °C las temperaturas en la selva sur y la mitad en la selva norte, medidos en términos de temperaturas nocturnas.
Muchos confunden los friajes amazónicos con las heladas en la sierra. No son lo mismo ni están emparentados.