Nunca fuimos favoritos de cara a la Copa América, pero ahora tampoco somos un equipo sin opción. Después del Mundial, los números no son buenos. De diez amistosos, perdimos seis, empatamos uno y ganamos solo tres. Por coincidencia, en los tres mantuvimos el arco en cero. El mejor partido fue con Chile, el año pasado. Ese día fuimos contundentes y aplicados para defender en toda la cancha.