El Pleno del Congreso tiene en agenda la segunda votación de la norma que elimina la ley que estableció topes a las tasas de interés. Se volverá a votar por los errores que se registraron en la última sesión debido a que la actual directiva mantiene el absurdo sistema híbrido de asistencia presencial y virtual para atender a las sesiones en el hemiciclo.
La nueva votación debería confirmar la derogación de la Ley 31143 que estableció tan absurdos límites, pues, como ha sostenido claramente el presidente de la Federación de Cajas Municipales de Ahorro y Crédito, Jorge Solís, esa norma solo “contribuyó al crecimiento de los créditos ‘gota a gota’”. Un sistema perverso de préstamos informales al que se han visto obligados a acudir miles de peruanos exponiendo sus vidas y patrimonios tras haber quedado fuera del sistema financiero legal.
“La ley ha perjudicado la inclusión financiera en el país, impidiendo que cientos de miles de emprendedores se incorporen a la banca formal”, sostiene Solís, además de provocar que pequeños y microempresarios –que ya estaban en el sistema– tuvieran que salir en busca de otras alternativas que a la larga resultaron perniciosas tanto para sus negocios como para sus familias. Recordemos que quienes ofrecen la modalidad crediticia del ‘gota a gota’ no se limitan a cobrar en dinero, sino en patrimonio y, a menudo, en vidas humanas.
El interés de mantener esos topes tiene ahora un nombre: Podemos, partido que, lo sabemos, perfora toda estructura económica formal que se le presente como obstáculo, con el fin de obtener réditos populistas, sin que le importe el resultado final de las normas que promueve, mayormente nefastas para la economía del país.
Lo han dicho, con cifras en mano, las entidades técnicas del país, como el BCR, la SBS y el MEF. ComexPerú, por ejemplo, en un reciente informe, consideró que la eliminación de los topes representaba una oportunidad para mejorar la inclusión financiera en el país, aunque precisaba, asimismo, que su derogatoria debía ir de la mano con la implementación de mecanismos de supervisión que prevengan abusos y garanticen un acceso justo al crédito. “La SBS y otras entidades reguladoras tienen el rol fundamental de asegurar la transparencia y competencia en el mercado financiero”.
Cabe esperar, pues, que los congresistas sensatos emitan su voto dejando de lado la demagogia y teniendo en cuenta el enorme daño que esta ley ha causado, sobre todo, en la población de menores recursos y en los pequeños empresarios. Está en sus manos, señores.