PUBLICIDAD

El costo de la improvisación en la economía

"Uno de los factores más importantes que explican la pérdida de dinamismo de la economía peruana en los últimos años es la incertidumbre política, que ha impactado negativamente en la inversión y el consumo", manifestó Jorge Solís.

Imagen
Economía ChatGPT
"Esta ecuación de poderes erráticos, faltos de visión de país y angurrientos le ha ocasionado graves daños a la economía. Nada es inocuo, ni siquiera una simple anécdota, cuando se trata del destino de una nación", sostuvo Solís. (IMAGEN: CHATGPT).
Fecha actualización:
14/08/2025 - 07:25
Escucha esta nota

Las proyecciones de crecimiento del producto interno bruto (PBI) para 2025 bordean el 3%, un nivel mediocre frente a la potencialidad que tiene el país; amén de la coyuntura favorable en términos de intercambio, gracias al incremento de los precios de los productos mineros de exportación (principalmente oro y cobre), la estabilidad macroeconómica, teniendo como epítome al presidente del BCR y a un entorno internacional favorable.

Uno de los factores más importantes que explican la pérdida de dinamismo de la economía peruana en los últimos años es la incertidumbre política, que ha impactado negativamente en la inversión y el consumo (la inversión privada representa el 80% de la inversión total). En este terreno, el Gobierno y el Congreso se disputan la primacía: el Ejecutivo, sin hoja de ruta, carente de políticas económicas claras, con un equipo mediatizado y sin capacidad de respuesta frente a la criminalidad. Según el BBVA Research, el costo de la inseguridad equivale al 3.1% del PBI y representa el mayor riesgo para el avance de la economía.

Y, como si esto fuera poco, para terminar de amolar al país, lo que sí ha crecido desde inicios del actual gobierno es el gasto corriente no crítico: para 2025 se ha presupuestado un monto de S/164,000 millones, lo que implica un incremento de S/25,000 millones respecto a 2021. En paralelo, el Congreso, con leyes populistas y un inocultable clientelismo perverso, horada el erario nacional y genera un déficit fiscal que ha devenido en un problema estructural. Al respecto, Luis Oganes, head of Global Macro Research de JP Morgan, señala: “La dinámica de las cuentas fiscales en los últimos años no es buena y genera preocupación en los inversores. Dada la posición cíclica de la economía y los términos de intercambio favorables, el país debería tener un déficit fiscal menor o, incluso, un superávit primario”.

Esta ecuación de poderes erráticos, faltos de visión de país y angurrientos le ha ocasionado graves daños a la economía. Nada es inocuo, ni siquiera una simple anécdota, cuando se trata del destino de una nación.

El Perú pudo crecer en los últimos años, y especialmente en este gobierno, por encima del 4% del PBI, considerando el potencial de crecimiento y los sólidos fundamentos macroeconómicos, que no son obra de esta gestión, aunque pretendan indulgencias con avemarías ajenas. El costo de este gap de crecimiento podría equivaler a 537 colegios, 133 hospitales de primer nivel, 14,000 kilómetros de la red vial nacional o 13.9 millones de empleos. Todo lo que hemos perdido no se recuperará. Ojalá aprendamos la lección y no se repita en el futuro.  

TAGS RELACIONADOS
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD