Como se sabe, el autor de La Náusea fue, junto con Albert Camus, el gran animador de la corriente existencialista del pensamiento francés. Hombre de izquierda, pero crítico de lo que entonces era el totalitarismo soviético, Sartre fue el primer “padre” ideológico en el que se reconoció el joven Vargas Llosa. Años después, sin embargo, desencantado con los movimientos y revueltas radicales en América latina, especialmente con la revolución cubana, el autor peruano más bien se reconciliaría con el otro existencialista, Camus.