Resulta que a necios irresponsables como la caviar Flor Pablo y ese lobby congresal gigante de los maestros públicos que provienen del ahora atomizado Perú Libre se les ocurrió proponer que un maestro pensionista debe ganar igual que uno activo de la primera escala. Así, sus pensiones pasarían de unos S/800 a S/3,300. ¡Cuatro veces más! ¡400% más! ¡De cocacho, sin ningún ingreso extraordinario en el presupuesto estatal que cubra este gasto inesperado!
Es cierto que S/800 es muy poco, pero tampoco se puede impactar así en un presupuesto nacional en rojo y que ya enfrenta sangrías permanentes con Petroperú y otras úlceras. Son 160,000 maestros jubilados a los que este regalo populista para las próximas elecciones le significa un costo adicional al Estado de S/5,400 millones anuales (unos US$1,500 millones). ¿Cómo carajo se van a cubrir esos S/5,400 millones extras? No lo será con inflación como antaño, porque el BCR ya no lo permite. ¿Subiendo el IGV? ¿El ISC a combustibles? ¿El IR de quinta categoría (empleados) o de tercera (empresas)? ¿Los aranceles, a lo Trump? ¿Con más deuda estatal externa o interna? ¿Recortando obras públicas? ¿Despidiendo burócratas? Hay que ENTENDER que todo gasto estatal SIEMPRE se paga.
¿Esos 66 congresistas que votaron a favor son ignorantes o estúpidos? El Congreso NO tiene iniciativa de gasto: NO puede aumentar salarios solo porque le dé la gana. Un pensionista NO puede ganar igual que un activo: es ilógico que uno sentado en su casa gane igual a otro que está trabajando, produciendo. Es una nefasta cédula viva porque le igualarán al retirado cada vez que le suban al activo. Será una bola de nieve: el resto de empleados públicos retirados reclamarán con base el mismo trato. El fujimorismo y otros cobardemente se abstuvieron. El rojerío y los tumores de Acuña y Luna votaron a favor, junto al candidato pepecista Chiabra. Lo más alucinante es que ocho de Renovación (Muñante, Yarrow, Ciccia, Diego Bazán, etcétera) colaboraron a abrir las puertas del infierno fiscal.