Hace unos días el Gobierno emitió bonos por 4,000 millones de dólares a unas tasas bastante bajas, algunos de ellos a 101 años de plazo. Lo logró hacer por haber mantenido credibilidad en los mercados financieros, a pesar de la turbulencia política y el alto déficit fiscal, y por otro lado gracias a las políticas monetarias expansivas en el mundo que han inundado de liquidez a los mercados, reduciendo fuertemente las tasas de interés.