Es cierto que se ignora todavía la fecha y el lugar donde se realizó la pachanga, pero el episodio ha recordado amargamente a los peruanos que este sujeto sigue burlando a la justicia desde hace cinco meses. Y se le ve asimismo de lo más relajado, casi hasta disfrutando de su clandestinidad, a pesar de que, supuestamente, la Policía le sigue los pasos (ya antes se filtró la noticia de que había pasado una temporadilla veraniega en el balneario limeño de Asia).