En todo caso, si dejamos por un momento la suerte de los políticos de lado, no hay duda de que los peruanos deberíamos estar muy preocupados. En 2009, el colapso de las expectativas empresariales terminó en un crecimiento de prácticamente cero, mientras que una de las causas de la recesión de hace 13 años fue la fuerte depresión en la que cayó el sector privado. Si no se logra recobrar el optimismo de los empresarios, estaríamos frente a un escenario que, sin duda, se irá deteriorando.