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Formando sin enseñar

“Pedrito y Sasha se empezaron a vacilar mutuamente diciéndose que, cuando sus hijos crecieran, cada uno le diría a su sobrino —el hijo del otro— los ‘secretos oscuros’ de su padre. (…)”.

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Gonzalo Elías
Columna por Gonzalo Elías. (Foto: Difusión)
Fecha actualización:
12/01/2026 - 11:07
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Quiero empezar hoy con una frase del gran Umberto Eco y luego contarles una pequeña historia del fin de semana:

“Creo que en lo que nos convertimos depende de lo que nuestros padres nos enseñan en momentos extraños, cuando no están tratando de enseñarnos. Estamos formados por pequeños pedazos de sabiduría”.

El fin de semana nos invitó un amigo a navegar en su velero por los mares de Pasamayo. Éramos 5 amigos, de distintas edades, buscando olas a lo largo del famoso serpentín, más conocido para algunos como “Pasamayo maldito” (para nosotros Pasamayo bendito). Es una zona sagrada, virgen, donde siempre hay olas y nunca hay viento. Lo bueno de esta pasión es que nos junta independientemente de la edad: es una comunidad; somos hermanos del mar. Esta no era la excepción: el dueño del barco, Luchito Dragón, de casi 60; nuestro íntimo local, Yayilugios, con su hijo Sasha Pañuelos, de unos 40; yo de 46, y nuestro broder Pedrito Suárez de 39. Los dos últimos, Sasha y Pedrito, estaban a punto de ser padres por primera vez. Se armó una conversación muy bonita porque ambos empezaron a contar sobre sus sentimientos en torno a ser padres, y los dos mayores, Dragón y Yayilugios, respondían con la voz de la experiencia. Yo era el del medio, o sea que me dediqué a escuchar. Se dijeron varias cosas que valdría la pena contar aquí, pero compartiré solo una: Pedrito y Sasha (que son íntimos) se empezaron a vacilar mutuamente diciéndose que, cuando sus hijos crecieran, cada uno le diría a su sobrino —el hijo del otro— los “secretos oscuros” de su padre. Como son como hermanos (los amigos son la familia que uno elige) lo estaban diciendo en serio o medio en broma, medio en serio; pero el hecho es que los dos mayores, luego de escuchar, respondieron: “Los hijos saben muy bien quiénes son sus padres, independientemente de si les cuentan o no…”.

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