Líneas finales para la organización. Se supo con anticipación con cuánta gente se jugaba y los permisos estaban listos. Solo quedó hablar de fútbol y se armó una linda previa y en el estadio, una fiesta. También, una mención para Joel Alarcón. Más allá del penal que no le cobró a Corzo sobre Rodríguez, me gustó su actitud de dejar jugar, sin cobrar faltas en roces intrascendentes, ayudando a la fluidez. Con este estilo, el fútbol local va a crecer. No más árbitros que cobran 50 faltas en un partido, así no se puede jugar al fútbol. Fue un buen clásico y una hermosa fiesta crema.