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Fiebre del oro

“También significa más cofre para la corrupción política (en un año electoral, este no es un tema menor)”. 

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Columna de Andrés Chaves.
Fecha actualización:
28/10/2025 - 07:00
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El oro brilla más que nunca, pero no por su rareza ni por su utilidad industrial, sino por algo tan simple como primitivo: el miedo. El valor de la onza del oro sigue rompiendo récords de altos históricos, en un mundo donde la deuda global hace lo mismo, las guerras se extienden, la mayoría de los países sigue batallando la inflación y recesión, y el dólar pierde su estatus. El metal dorado nuevamente se convierte en refugio, pues los capitales ya no priorizan rendimiento, sino resguardo.

A diferencia de otras olas de inversión, la del oro tiene un matiz curioso, pues no se trata de una apuesta a ciegas en el futuro, sino de una desconfianza profunda hacia él. Varios analistas advierten que puede haber una burbuja de inteligencia artificial. Ante esto, fondos soberanos y bancos centrales incrementan sus stocks de oro, como quien refuerza los cimientos antes de un terremoto.

En Perú, esta fiebre tiene un eco particular, tanto por su historia como por su capacidad para ofrecerlo al mercado, pues somos el décimo productor mundial. Aunque la mayor parte sale del país en bruto, sin valor agregado y muchas veces sin trazabilidad clara, es innegable que inyecta una cantidad brutal de dólares a nuestra economía. Pero no toda inyección es buena.

Este boom en precios, de todas maneras, va a agravar el principal problema de nuestro país: la ilegalidad. Si tuviéramos instituciones más sólidas, la suba de precio de uno de tus principales commodities debería significar más impuestos, más inversión privada y más gasto en programas sociales. En Perú, también crea un renovado sentido de urgencia para acelerar la explotación ilegal, esa que también hace lo mismo con la devastación ambiental, el lavado de dinero y la inseguridad, pues podría haber más conflictos por controlar las zonas de explotación y/o tránsito.

También significa más cofre para la corrupción política (en un año electoral, este no es un tema menor). El Instituto Peruano de Economía advierte que, de mantenerse la tendencia, las exportaciones de oro de origen ilegal podrían superar a las legales este año, movilizando cerca de US$12,000 millones.

La fiebre pasará, pero veremos si los beneficios son aprovechados para avanzar en la formalización o retroceder. Lo que está en juego no es solo cuánto vale una onza, sino cuánto valor somos capaces de retener y administrar como nación.

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