El festín de los recursos públicos en el Congreso y también en el Ejecutivo es escandaloso. Están desatados los funcionarios de estas instituciones, que administran ingentes cantidades de dinero a libre discrecionalidad y esto les permite dilapidar millones de soles en desmedro de las múltiples necesidades que demanda el país.
Para disponer ilegalmente de estos fondos, se han tejido una serie de tinglados familiares a fin de que en el Congreso laboren hermanos, hijos, sobrinos, cuñados y cuanto familiar tengan los trabajadores de ‘confianza’, quienes justamente —aprovechando esta confianza— están direccionando las contrataciones en el Parlamento con el aval de la Mesa Directiva, y por eso hacen lo que se les viene en gana.
En el Ejecutivo no se quedan atrás. Por ejemplo, en el Ministerio de la Mujer, la ministra Fanny Montellanos tiene al esposo laborando en el mismo ministerio; pero lo grave es la denuncia por corrupción, puesto que al marido se le responsabiliza de dilapidar donaciones de ropa para las poblaciones vulnerables, con una afectación de más de medio millón de soles. En vez de seguir el procedimiento sancionador por la vía administrativa, la comisión que evaluaba este caso simplemente decidió su archivo por ser el marido, a pesar de que los especialistas recomendaban la sanción. La comisión elegida por la propia ministra le salvó el pellejo al sinvergüenza del marido.
A esto, sumemos las frivolidades de la presidenta, que despilfarra dinero público en asuntos personales y está más preocupada por los tours al extranjero: cuanto más lejano y suntuoso, mejor es el viaje. Y para eso tiene al Congreso, para que le autorice el viajecito de vacaciones, porque no se le puede pedir resultados y mucho menos trascendencia internacional, pues entre los presidentes de la región pasa inadvertida.
En el Congreso están más preocupados en despilfarrar los recursos públicos para supuestamente preparar la bicameralidad y han conformado, tras bambalinas, un supuesto equipo técnico especializado, el cual les va a costar casi 100 millones de soles para supuestamente diseñar el funcionamiento de la nueva cámara de Senadores. En realidad, no es más que otro feudo de la Mesa Directiva, para disponer de recursos con el fin de coparlo con los militantes de sus partidos y así pagar favores políticos.
En el Congreso y el Ejecutivo saben muy bien de todos estos tinglados de corrupción; por eso, estaban entusiasmados por tener una fiscal de la Nación a la medida, para así blindarse y ‘curarse en salud’. Pero el tiro les salió por la culata y van a tener que responder a la justicia cuando termine su periodo de gobierno. Eso no lo duden.
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