Llegar a un compromiso es, en fin de cuentas, una manera de resumir el proceso de crecimiento y maduración del ser humano. Obviamente, es en la adolescencia que la búsqueda de una identidad, al mismo tiempo que la construcción de una imagen personal, adquieren una fuerza imperativa, chocan, se potencian, y forman el contexto en el que se responde a la pregunta ¿quién soy yo para mí y para los demás? No es lo mismo, pero tampoco puede ser muy diferente.