Pocos rasgos son tan promovidos y buscados como la capacidad que nos permite ponernos en zapatos ajenos y leer adecuadamente las señales que provienen del mundo interno de nuestros semejantes aunque sean distintos de nosotros, vivan al otro lado del planeta o, incluso, pertenezcan a otras especies del universo animal. Es lo que aumenta las donaciones de caridad, los voluntariados de todo tipo y el respeto por los demás, pero, también, asegura mejores líderes, ejecutivos y emprendedores en el mundo corporativo.