Fomentar un clima de diálogo y comprensión no significa abandonar la disciplina. De hecho, los padres deben establecer límites en cuanto a los permisos, las salidas, cómo comportarse en casa cuando llega el enamorado, las obligaciones familiares y académicas, en fin. Esto ayuda a que los chicos no olviden que deben actuar con responsabilidad y que el amor no lo es todo. También es necesario conversar sobre temas serios como, por ejemplo, la sexualidad. "Prevenir no significa ser un inquisidor. Por más feliz que esté gracias al amor, por más espacio y privacidad que necesite, el adolescente debe saber que aún depende de sus padres", manifiesta Silberman.