Desde que llegué a Cambridge, Massachusetts, en agosto pasado, no sentía algo tan emocionante como lo vivido estos días en la Peru Conference at Harvard 2025. La nostalgia que siento por estar lejos se aplacó al encontrarme rodeada de peruanos y peruanas comprometidos por hacer de nuestro país un lugar mejor.
Esta es la primera conferencia sobre Perú que se organiza en la Universidad de Harvard y ha sido promovida por los estudiantes que forman parte de HAPS (Harvard Association of Peruvian Students) y el Peruvian Caucus. Ha sido un espacio para tener conversaciones incómodas, para la reflexión, el diálogo y, sobre todo, para compartir el orgullo de ser peruanos, con entradas agotadas y un auditorio lleno. La energía realmente se podía palpar. Y no era para menos: se trató de un encuentro profundamente necesario en un momento en que el Perú enfrenta tantos desafíos, pero también tantas posibilidades.
El principal expositor fue el expresidente Francisco Sagasti, quien compartió su visión del país con claridad y esperanza, pero que también fue muy claro al recalcar la poca legitimidad del Gobierno actual, que se ha fundado sobre una represión violenta con decenas de familias que aún esperan justicia. Por eso, fue muy importante que haya invitado a los jóvenes que asistieron al evento a participar activamente en política, porque es la única forma de que estas atrocidades no vuelvan a pasar.
Lo más valioso de este evento fue el espíritu colectivo que se respiró. Jóvenes líderes con vocación de servicio público, científicos, investigadores, urbanistas, emprendedores, artistas y empresarios se reunieron para pensar en el Perú desde una mirada global, pero con los pies bien puestos en nuestra realidad. Porque hay una comunidad peruana fuera del país que no solo está formada por talentos excepcionales, sino que también quiere aportar activamente al desarrollo de nuestra sociedad. Y lo hicieron con una organización impecable, con apoyo de empresas privadas que apostaron por este esfuerzo y con una clara intención de abrir más puentes entre lo que ocurre aquí y lo que soñamos para allá.
En el panel de infraestructura social, discutimos junto a la exministra de Vivienda Solangel Fernández y con representantes del sector privado, como Unacem, acerca de la importancia de conectar la infraestructura comunitaria con la prosperidad social para hacer frente a la pobreza y vulnerabilidad climática. Y hacerlo a través de recuperar la confianza, visibilizar las necesidades y determinar las prioridades en conjunto.
Como peruana, como urbanista, y como alguien que ha dedicado su vida al trabajo colectivo por ciudades más justas, no puedo evitar emocionarme. A pesar de los enormes problemas que enfrenta nuestra nación, yo hoy quiero enfocarme en las muchas posibilidades que tiene nuestro país. Y solo trabajando juntos es que podremos alcanzar ese país que soñamos.