El clima del Perú y en concreto su variabilidad, es decir, los matices cálidos y fríos o húmedos y secos, están fundamentalmente vinculados a la temperatura del mar y en concreto a ambas versiones del Niño o Niña: la costera y la global.
Parece probable que el trimestre febrero – abril cumpla con los requisitos mínimos para la denominación de Niño Costero al calentamiento del mar, especialmente del norte reciente y actualmente observado. El trimestre enero-marzo ya lo cumplió, solo faltaría el marzo-mayo.
Así las cosas el episodio de calentamiento costero bien podría encajar en la definición técnica de un Niño costero débil que desparecería antes del invierno. De hecho, el evento de 2017 que fue muy intenso, ya mostraba para la segunda quincena de mayo aguas más frías que lo habitual frente a toda la costa.
Como en la actualidad, la atmósfera aún conserva en el océano Pacífico condiciones remanentes de La Niña en el centro del océano, un vuelco hacia El Niño no parece probable en el corto o mediano plazo. Consecuentemente, no deberíamos tener sobresaltos climáticos de cara al invierno 2025. Ello por la ausencia del Niño y de la Niña en ninguna de sus versiones: costera o global.
Venimos de un buen año de aguas, con algunos sobresaltos lamentables que son propios de nuestra variabilidad climática y la presencia de aguas calientes: la inundación en el valle bajo de Tumbes, la activación (extraordinaria por la ausencia de un Niño costero fuerte que es cuando usualmente la vemos) de la quebrada de San Ildefonso en Trujillo y la siempre mediática caída del huaico de Punta Hermosa que observamos este año; entre otros no menos importantes eventos meteorológicos. La presencia de un buen año de aguas favorece un riego adecuado en avenida, como el que hemos disfrutado este 2025; así como el llenado de reservorios que aseguran mejores campañas el resto del año y la atención al servicio de agua potable de la población. Quedará ver cómo manejaremos Poechos entre julio y diciembre para que Piura no tenga las dificultades que la sequía de 2024 trajo en la zona.
En nuestro mar, mirando nuestra economía, el crucero de Imarpe, que está estudiando la biomasa en su tamaño, desove y otras variables oceanográficas, nos trae recientemente mejores noticias de cara a la pesca industrial 2025.
Así que esperamos el frío como corresponde y un desempeño adecuado del sector agrícola y pesquero en los próximos 3 trimestres antes de que regresen con rigor las que serán las lluvias de la temporada 2025-2026.
Queda por ver a nuestra selva, queda por ver la frecuencia de friajes para este año, queda por ver si seguirán cayendo como en 2023 y 2024 los récords nacionales de temperatura que allí se batieron ambos años y queda por ver la temporada de incendios.