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EL HOMBRE DEL TIEMPO

El gran año de aguas 2025

"Mientras la atmósfera se empieza a enfriar en nuestro país y con ello las lluvias a remitir, podemos agradecer a la naturaleza su generosidad".

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el gran año de aguas 2025 abraham levy
Columna por Abraham Levy. (Foto: Difusión)
Fecha actualización:
12/04/2025 - 07:05
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A la pregunta: ¿cómo calificamos el desempeño de las lluvias en la temporada que está por terminar? Mi respuesta sería: muy bueno.

Al inicio de la temporada, la presencia de un débil evento de La Niña en el Pacífico central que lo era más débil en el mar que en la atmósfera; aquella condicionó las lluvias en la sierra y selva peruanas de modo muy importante. Es lo que suele pasar en episodios importantes de La Niña. Llovió de modo abundante y, además, donde debe hacerlo: en las altas cuencas de nuestros valles y en nuestras crestas cordilleranas, evitando así huaicos generalizados que no se han presentado este año para la magnitud de lluvias observadas en la sierra.

Es así que entramos al otoño con una importante recuperación de todos nuestros lagos y lagunas. Inclusive la recuperación del Titicaca ha marchado bien.

A la llegada de la quincena de abril veremos a todos nuestros reservorios y a todas nuestras lagunas llenas a plenitud o mínimamente debajo del punto de llenado máximo.

Cuando esto sucede, todas las demasías regresan a los valles, favoreciendo con esto dos condiciones importantes: una mayor recarga de los acuíferos costeros y además una más extendida oferta de aguas de avenidas en nuestros valles. Esto se traduce a su vez en dos importantes consecuencias: agua abundante para el inicio de la siembra posverano y un atraso en el periodo de inicio de mitas. Los grandes años de aguas han producido, por ejemplo, que las mitas en las principales cuencas de la costa no se activen hasta bien entrado mayo. Inclusive en un excepcional —como este— año de aguas en la década de 2000, los reservorios de Lima no abrieron sus compuertas, sino hasta el 1 de junio. Lo que a su vez da mucha  flexibilidad a los operadores del Rímac: Sedapal y la empresa generadora de energía de las centrales de la cuenca.

Temíamos, además, que en el norte, muy afectado por la sequía del invierno y primaveras de 2024, un mal verano de lluvias deprimiese aún más las actividades económicas. No fue así. Por el contrario, el actual episodio débil de El Niño Costero (si es que finalmente cumple los días de calentamiento requeridos para catalogarse como tal) nos trajo abundante lluvia (y algunos desastres por supuesto) que nos permitirá llegar a la época seca con los embalses llenos.  

Así las cosas, y mientras la atmósfera se empieza a enfriar en nuestro país y con ello las lluvias a remitir, podemos agradecer a la naturaleza su generosidad. Aunque a pocos les importa y no es noticia más que cuando causa desastres, la temporada de lluvias es el impulso vital para la economía y sociedad peruana. Si no llueve, todo se afecta.

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