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El baile de los que sobran

Fuerza Popular ya adelantó que se queda al margen en la elección de la Mesa Directiva, pero, obviamente, van a negociar las presidencias en las comisiones ordinarias; allí radica el poder.

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Mesa Directiva
Columna de Alvina Ruiz. (Foto: Andina).
Fecha actualización:
30/06/2025 - 07:05
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El próximo 25 de julio es crucial. Se define la elección de la Mesa Directiva del Congreso y con ella una jugada que podría torcer el futuro político de la presidenta Dina Boluarte, y marcar el trazo de las próximas elecciones generales de abril. Los ojos están puestos en las distintas bancadas que ya no quieren sostener a Boluarte. Es una carga muy pesada y conformar la última Mesa Directiva es una ruleta rusa con bala electoral. En los pasillos del Parlamento el murmullo escala las paredes: ¿quién se arriesga a cargar a la presidenta si la vacancia ronda? ¿Quién se atreve a sacrificarse por Dina Boluarte?

Fuerza Popular ya adelantó que se queda al margen en la elección de la Mesa Directiva, pero, obviamente, van a negociar las presidencias en las comisiones ordinarias; allí radica el poder. A estas alturas, el co-gobierno quema y Alianza Para el Progreso está en la encrucijada tras haber blindado a Boluarte y copado el aparato estatal con acuñistas.

Avanza País tampoco quiere cargar con el bulto del último año y previo a elecciones. Renovación Popular tampoco quiere la etiqueta de haber “sostenido a Dina Boluarte hasta el final” y nadie, por muy aliado de este gobierno, quiere ser el último que apague la luz.

Sin socios en la Mesa Directiva, Palacio de Gobierno está en peligro y un pedido de vacancia deja de ser un mero saludo a la bandera. Atrás quedaron los arreglos para estirar interpelaciones, sumar votos, evitar censuras, enterrar acusaciones constitucionales, maquillar escándalos presidenciales. De paso, la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales está presidida por María Acuña y puede jugar en contra de Boluarte, según indique su hermanito César.

Hoy por hoy la presidencia del Parlamento quema. Nadie que quiera seguir con respiración y futuro político se anima a ese cadalso. Solo lo desean quienes ya no arriesgan nada. Allí tenemos, por ejemplo, a José Jerí, quién sueña con la presidencia, aunque lleva a cuestas una investigación por presunta violación sexual. También asoma José Cueto, de Honor y Democracia, ex Renovación Popular, un navegante sin brújula. Podemos Perú tontea con una margarita marchita: “Que no” y luego “veremos”. Los No Agrupados sacan una calculadora sin mayor proyección ni certeza. Todos, al unísono, parecen tararear el recordado “El baile de los que sobran”: más de uno sabe que nadie los va a echar de menos, como dice el ochentero hit de la banda de rock Los Prisioneros.

El fantasma de la vacancia pasea por el Congreso; esta vez, de la mano del congresista de Bloque Democrático Popular Carlos Ceballos, quien asegura tener 40 firmas para una moción de vacancia. Aún está lejos de las 87 que harían caer a Boluarte, pero la cifra es mayor de la que calculan en Palacio. Los próximos días veremos cómo se mueven las agrupaciones políticas en un juego en el que observaremos quiénes y a cambio de qué se hacen de la Mesa Directiva.

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