En un país donde las diferencias económicas marcan gran parte de la actividad del mercado, el análisis de los estratos de consumo se vuelve crucial para entender las oportunidades de crecimiento. Basado en las proyecciones de APEIM 2025 con los resultados de la ENAHO 2024, el segmento ABC, que abarca el 38.5% de los hogares, concentra el 60.7% de los ingresos y 57.4% de la capacidad de gasto.
Esta desequilibrada distribución económica subraya la necesidad de orientar estrategias de marketing hacia este grupo, ya que los segmentos D y E, aunque abarcan más del 60% de los hogares, tienen menor participación en el ingreso y consumo más allá de lo esencial.
La diferencia se vuelve aún más evidente al analizar los ingresos y gastos promedio. Un hogar del nivel ABC disfruta de un ingreso mensual promedio de S/5,437, casi 2.5 veces más que el de un hogar de los niveles D y E, que promedia S/2,226. Esta brecha se traduce directamente en la capacidad de desembolso. El gasto mensual promedio del ABC es de S/3,793, en contraste con los S/1,801 del DE. El análisis de sus gastos muestra que más del 50% de su presupuesto se destina únicamente a “Alimentos dentro del hogar”, en comparación con el 39.7% del estrato ABC. Esto deja un margen muy estrecho para cualquier otro tipo de consumo.
Lo más revelador es el ingreso disponible (la diferencia entre lo que se gana y lo que se gasta en necesidades básicas). El hogar ABC promedio cuenta con un excedente de S/1,644 mensuales, mientras que el hogar DE apenas dispone de S/425. Este excedente de casi cuatro veces más es el que permite al nivel ABC acceder a una gama mucho más amplia de productos y servicios, convirtiéndolos en el motor del consumo discrecional.
El ABC, el corazón del consumo en Perú, se caracteriza por su alto poder adquisitivo, estilo de vida avanzado y acceso a servicios, haciendo de este grupo un objetivo ideal para el marketing. Con una conectividad superior al promedio, el 98.6% de los hogares cuenta con Internet y el 99.3% con celular. Invierten significativamente en calidad de vida, destinando mayores recursos a educación, salud, comunicaciones y recreación en comparación con los estratos D y E. Su concentración de ingresos y disposición para mejorar su calidad de vida lo convierten en un público estratégico para las marcas que buscan construir valor y lealtad de forma sostenible, enfocando sus recursos en atraer al dinámico segmento ABC.