Un plato de bandera que, a través de técnicas y saberes transmitidos de generación en generación, integra insumos del mar de Grau, así como de la costa, la sierra y la montaña de nuestro territorio. Y no olvidemos que pasamos a compartir este sitial con potajes de otras cocinas ya consagradas por la Unesco como son la mediterránea, la italiana, la francesa, la japonesa o la mexicana, que han sabido usar ese reconocimiento para potenciar sus culturas y economías.