La apretada alocución que ofreció ayer el presidente Pedro Castillo en el Parlamento, para defenderse de la moción de vacancia, constituye una grotesca burla al país, una falta de respeto no solo a la inteligencia de los peruanos sino también a la democracia como sistema de gobierno y, cómo no, al Congreso. Cuando la ciudadanía esperaba que respondiera los 20 cuestionamientos contenidos en la moción, el mandatario se limitó a leer muy ufano ante el Pleno unas cuantas páginas plagadas de lugares comunes como toda argumentación contra la iniciativa vacadora, antes de marcharse y cederle el lugar a su abogado defensor.