El infausto derrame de petróleo de la refinería La Pampilla, de la empresa Repsol, que ha afectado 1 millón 739 mil metros cuadrados de playas y reservas naturales de fauna y flora en Ventanilla y Ancón en Lima, debe investigarse a fondo. La empresa intenta eximirse de culpa, pues señala que, ante los sucesos de Tonga, solicitó y recibió información específica de la Marina que le permitía continuar con la descarga de barriles. Eso, claramente, no la exime de la magnitud de su falta, sobre todo por haber indicado al principio que se trataba solo de un derrame menor de 0.16 barriles y porque, según la PCM, al parecer no tenía un plan de contingencia. Tiene que haber, por ello, una investigación profunda para determinar el reparto de responsabilidades.